Educación en Positivo

El momento siempre llega si luchamos por alcanzarlo y ha llegado un momento especial para mi en este proyecto: enfocar el Mindfulness dentro de la Educación en Positivo. Realmente mi vocación con la psicología siempre ha estado más enfocada en la infancia, pero tengo muy claro que para poder educar de forma positiva primero debemos aprender los adultos todo lo que no hemos podido aprender antes para poder enseñar desde el ejemplo.

  • La Educación en Positivo asienta sus bases en el RESPETO, la CONFIANZA, el APOYO y el AMOR INCONDICIONAL.❤ Educar a nuestros hijos de tal forma que cuando sean mayores estén cargados de recursos para hacer frente a las diferentes situaciones que puedan encontrarse a lo largo de su vida.

  • Estos recursos se adquieren a través de una correcta gestión emocional, fomentar una buena autoestima, reconocer las fortalezas y habilidades, tener claros unos valores y principios y aprender a lidiar con el entorno.

“No hay que acomodarse con las enseñanzas del pasado si tenemos la oportunidad de mejorarlas” Attentmind

❤Me parece estupendo que en otras etapas anteriores de la vida del ser humano se haya educado de una forma o de otra a los niños. Cada madre y/o padre se las ha arreglado con las herramientas y aprendizajes que disponía a la hora de criar a sus hijos. Al fin y al cabo, nadie nos ha enseñado a ser padres. Pero tampoco nos han enseñado a convivir con nuestra mente, con sus múltiples pensamientos, emociones y percepciones. En el presente, vivimos una revolución, una revolución científica en la que gracias a múltiples avances hemos descubierto cosas fascinantes de nuestro cerebro, el mandamás de nuestro cuerpo. Y gracias a todos estos descubrimientos nos hemos dado cuenta de que la base de nuestra personalidad, de nuestra forma de gestionar la vida con todo lo que conlleva, se asienta en la infancia.

Cuando escucho comentarios como: “pues yo le dejaba llorar y no pasaba nada” “un azote a tiempo lo arregla todo” “yo con solo mirarle, ya agachaba la cabeza y no decía ni pío” y se remata todo esto con… “y mira que bien a salido” Es posible que sí, pero también es posible que detrás de una imagen externa positiva existan muchas cuestiones no tan positivas y que impiden obtener un completo bienestar…¿es una persona insegura? ¿o se altera demasiado, grita, se irrita con facilidad, se estresa…? ¿o no mantiene relaciones saludables? ¿o a pesar de tener un buen trabajo no consigue relacionarse de forma adecuada? ¿o tiene unos hijos y una pareja maravillosa pero no conecta con ellos o no les dedica el tiempo de calidad que debería? ¿es amable con los demás? ¿es respetuoso con su entorno, con las personas y el planeta?

Con esto, solo quiero mostrar que la educación que recibimos EN CASA-EN NUESTRO ENTORNO, es vital para todo nuestro desarrollo (cognitivo-motor-social). Los valores y principios, la gestión emocional, el respeto…todo esto se aprende en casa, no en el colegio ni con los amigos. Es más, nuestro comportamiento social se regirá por los principios y valores adquiridos en el entorno más cercano. Y reconozcamos algo, no le hemos dado suficiente importancia a todo ello durante estos años. Por supuesto, siempre hablo desde una perspectiva general, muchos le han dado la importancia que tiene. Pero seamos sinceros, cuantos divorcios, cuanta ansiedad, cuanto estrés, cuanto bullying, cuanta intolerancia, cuanta hipocresía, cuanta falta de compasión, respeto y bondad.

Podemos hacer un mundo mejor si aprendemos de nuestros errores o de la falta de información. Para lograr una sociedad más unida, más estable y repartida a todos los niveles, debemos preocuparnos por enseñar valores y recursos a las nuevas generaciones, pues de ellas depende el bienestar del planeta y de la humanidad.

“Siempre estoy haciendo lo que no puedo hacer, para poder aprender cómo hacerlo.” Pablo Picasso

Posiblemente alguien pensará que yo he tenido una educación perfecta, unos padres perfectos, que si tengo hijos son perfectos y se portan siempre genial o que los errores en educación no entran dentro de mi pensamiento… Si hay alguien que ha podido pensar esto, he de decirle que está muy equivocado. Mis padres lo han hecho lo mejor que podían o sabían con todos los errores que hayan podido o no cometer, mis hijos no son perfectos, son niños que están desarrollándose con los aprendizajes diarios que eso conlleva y yo, no soy una madre perfecta y tampoco pretendo serlo, pues aprendo cada día.

Quizás, lo que me diferencia de algunos papás y a la vez me iguala a otros, son mis ganas de aprender cada día, mi motivación por mejorar yo misma como persona y mi grandísimo entusiasmo por crear el mejor entorno para mis hijos (dentro de mis capacidades y limitaciones). Alguna vez he recibido el comentario típico: “ya claro, es que tú lo tienes fácil, porque tus hijos se portan muy bien”

Siento decir que no es tan fácil, lo mío me ha costado y sigue haciéndolo: que recojan, que se sepan comportar en lugares públicos, que aprendan a disfrutar de una comida sin acudir a dispositivos electrónicos, que se comporten de forma respetuosa con los demás, que no griten, que no peguen…y un largo etcétera.

Como bien dice @patri_psicologa, es más fácil pegar un grito que controlar ese impulso y luego intentar dialogar, pero esto no significa que sea más beneficioso o producente.

Intento responder cada noche a la gran pregunta de mi querida Patricia Ramírez…¿CÓMO QUIERES QUE TE RECUERDEN TUS HIJOS? Yo quiero que recuerden que luche por darles todo mi amor, mi apoyo, mi sabiduría y que cada día intentaba ser mejor que ayer. ❤

“Cuéntamelo y lo olvidaré, enséñamelo y quizás lo recordaré, hazme partícipe y lo aprenderé.” Benjamin Franklin

No creáis que esta nueva (aunque lleve ya unos cuántos años) visión de la educación es fácil de aplicar, es mucho más complicado controlar nuestros impulsos que dejarnos llevar por ellos. Es más fácil pegar un grito que luchar por reprimirlo y cambiarlo por un diálogo. Y os digo una cosa, no hablo solo desde la teoría, también desde la práctica, pues además de ser madre, mi gestión emocional ha empezado a dar sus frutos hace poco, así como mi autocontrol. Por ello os digo, se puede conseguir, pero requiere esfuerzo y ganas. “No es un camino rápido, pero el destino que se ve a lo lejos merece la pena.” Attentmind.