Frustración

¿Cuántas veces te has sentido mal por no realizar una actividad o dar una respuesta de forma adecuada? ¿Cuántas veces te ha dominado la rabia o te has sentido enfadado por no poder hacer lo que querías? Bueno pues ahora te pido que dejes tu mente de adulto e intentes meterte en la mente de un niño, si…como la niña o el niño que un día fuiste. Resulta que esta mente EN CRECIMIENTO obviamente no está completamente desarrollada y la corteza prefrontal, que es la encargada de las funciones ejecutivas y el autocontrol, no termina de desarrollarse hasta bien pasada la adolescencia.

Esto provoca que en ocasiones, los niños quieran realizar ciertas actividades o aprender ciertas cosas y al comprobar que no pueden conseguirlo de forma fácil y rápida, se frustren, lo que les lleva a un enfado o situación de malestar.

¿PERO ES MALA LA FRUTACIÓN? ¡!NO! La frustración no debe ocultarse, evitarse o bloquearse, pues nos ayuda a comprender que no podemos conseguir todo lo que queremos o que para conseguir ciertas cosas debemos esforzarnos mucho.

Pero nuestra labor como adultos es guiarles emocionalmente. Igual que enseñas a tus hijos a montar en bici le debes enseñar que caerse es lo habitual al principio y que sentirse mal por no poder mantener el equilibrio es NORMAL, pero no debemos bloquearnos e impedir que nuestro aprendizaje prosiga.

Cuando la frustración es excesiva e incontrolada, puede conllevar graves problemas en el desarrollo:

  • Puede dañar nuestra autoestima, creyendo que no valemos, que nada de lo que hacemos es suficiente o que no podremos conseguir nuestras metas, bloqueando la confianza hacia nosotros mismos y nuestras aptitudes.

  • Puede interferir en el aprendizaje interrumpiendo su desarrollo como mecanismo de protección, “no lo voy a conseguir así que no lo intento”.

  • Puede llevar a un estado de pesimismo y negatividad, además de una falta de motivación.

Signos de alarma:

  • Excesivo perfeccionismo: esforzarnos por lograr un correcto desempeño es maravilloso, querer hacer las cosas lo mejor posible e invertir ganas y tiempo en algo que nos gusta o que debemos realizar es una cualidad extremadamente importante. Pero OJO, imagina que tu hijo/hija está pintando un dibujo con tranquilidad, cuidado y precisión y de repente sin previo aviso estalla, se enfada de forma intensa y cierra el cuaderno, y te das cuenta de que se ha salido un poco pintándolo. Esto es un ejemplo de un excesivo perfeccionismo y autoexigencia que conlleva una gran frustración.

  • Competitividad: esta actitud está situada en una frontera muy estrecha entre lo saludable y no saludable. Competir no es negativo hasta cierto punto, siempre que compitas por mejorar tu mismo/a y superarte. Pero la competitividad enfocada hacia los demás puede causarnos mucho malestar, siempre habrá alguien mejor que nosotros, si no es ahora, será más adelante. Puedo ser el mejor ajedrecista del mundo, pero llegará el momento en el que alguien me superará.

1. SER REALISTAS CON LAS CAPACIDADES DE TUS HIJOS: no apuntes a tus hijos a actividades que sabes no se les va a dar nada bien (todos debemos aprender al principio pero no todos podemos ser grandes músicos o bailarines, el ritmo se lleva en la sangre).

2. APRECIA CADA LOGRO Y AVANCE, Y 3. REFUERZA SUS PUNTOS FUERTES: si las mates se nos dan fatal, cada pequeño avance será felicitado y animado “ves cariño, lo importante es intentarlo, poco a poco lo vamos consiguiendo, ahora, ¡en naturales eres un/a crack!”

4. ACEPTACIÓN: utiliza el modelado, enseña desde el ejemplo que no todos podemos hacer de todo y que hay cosas en la vida que nos van a costar más, habla desde tu experiencia. “A mi me encanta el océano, pero entiendo que me sería muy difícil hacer submarinismo, porque me da miedo meterme en el agua tan profunda. Sin embargo, me encantaría aprender snowboard, aunque cuando lo he intentado siempre me he caído, pero seguro que si practico más lo conseguiré, aunque no pueda apuntarme a los campeonatos mundiales seguro que soy capaz de pasar un rato divertido” =)=)

5. NO PRESIONES SUS DIFICULTADES, SIRVE DE APOYO Y DESAHOGO: “entiendo como te sientes, debe ser difícil querer hacer eso y no poder, yo estoy aquí para apoyarte y ayudarte en lo que pueda, ¿lo intentamos juntos?”

6. PONTE COMO EJEMPLO: Cuando los padres mostramos a nuestros hijos que también tenemos dificultades y debilidades, aumentamos su autoestima y motivación. Ver que sus SUPERPADRES también deben esforzarse y aceptar que no pueden hacerlo todo, les sirve de consuelo y alivio.

7. Y COMO SIEMPRE…AMOR INCONDICIONAL: ¡de esto que nunca falte!