Límites, Consecuencias y ALTERNATIVAS

Sería un buen título para un libro, pero el contenido de ese libro estaría vacío de sentido alguno.

La verdad es que los niños no pueden, NI DEBEN, obedecer a la primera. Que un niño haga caso de todo en cuanto se lo pidan no sería buena señal, ni si quiera cuando se lo pedimos sus padres.

Los niños deben aprender a decir que no, a no dejar de hacer sus actividades o juegos por que de repente les digan: “ven” o “deja eso y vístete”. Imagina a un niño que aprendiera a obedecer a la primera a todo, sin rechistar, sin mostrar su opinión…ahora imagina a ese niño cuando sea un adulto, ¿horrible verdad? se convertiría en una persona sin principios, sin ideales, sin prioridades personales, sin una personalidad marcada y definida, una persona que se dejaría arrastrar por los demás, en todos los aspectos.

Ningún padre quiere esto para sus hijos. Nosotros lo que de verdad deseamos es que sepan decir que no, que tengan claras sus ideas, que atiendan sus necesidades y no las dejen de lado por lo que una persona de su entorno le pida. ¿Y entonces que hago?

Bueno, autocontrolarnos y armarnos de paciencia, eso para empezar. También hay una serie de estrategias que podemos seguir para conseguir que nuestros hijos hagan sus tareas correspondientes sin volvernos locos en el intento, en el próximo post os cuento.

“Los niños necesitan seguir un camino, hagamos un paisaje hermoso en él” Attentmind.

Tres factores son muy importantes para una correcta educación:

- Los límites son imprescindibles, deben ser CLAROS Y CONCISOS. Todos necesitamos límites, cualquier persona, independientemente de su edad. Pero estos deben ser acordes a la situación y también a las consecuencias. Otro factor muy importante es la relación temporal, no podemos posponer una consecuencia a un límite que se acaba de sobrepasar.

- No me gusta hablar de castigos, prefiero hablar de consecuencias, cierto es que algún día se me escapa la palabra “castigo” en casa, cuando veo que en alguna situación todo se desmadra, pero intento evitar este término. La palabra “consecuencia” es generalizable tanto para lo positivo como para lo negativo y en cualquier situación, y tiene un importante valor educativo porque debemos aprender a responsabilizarnos de nuestros actos, tanto para bien como para mal. Nosotros deberemos mantenernos firmes a la decisión, nos pondremos a su altura (la conexión visual es muy importante), le damos cariño, eso nunca se niega, pero la consecuencia está clara.

- Las alternativas son un recurso maravilloso, les enseñamos a elegir entre diferentes opciones y además podemos negociar con ellos otras soluciones. Involucrarles en su propia educación es muy positivo para ellos y les aporta muchos valores.

- “¿Recogemos juntos?”, “tu recoges esto y yo la cocina y así luego podemos elegir un juego juntos”

- “No quiero X para comer...”: que te parece si yo elijo el primer plato y tu él segundo (primero nos comeremos el primero y luego el que haya elegido)

- “No quiero hacer los deberes”: si no haces los deberes ahora no da tiempo a ir con la bici, que te parece si te ayudo a prepararlos y ver lo que tienes y mientras los haces voy preparando la merienda y lo necesario para la bici.

- Ambos, límites y consecuencias, siempre tienen que ir de la mano del respeto y el amor. Es muy importante el lenguaje que utilizamos, no es lo mismo decir “eres un desastre” que decir “tu habitación está echa un desastre”, cuidado con las etiquetas directas a la persona en vez de a la situación.

…¿Qué fácil verdad? No, que va, no es nada fácil. La práctica es muy complicada, porque estas pequeñas personitas están desarrollando su córtex prefrontal (autocontrol, planificación, funciones ejecutivas… ese desarrollo dura hasta pasada la adolescencia por cierto, no es por desanimar) y por ahora, quien manda en su cerebro es la amígdala (impulsividad, emociones intensas…), por lo que siempre van a estar echándonos un pulso para aprender hasta donde pueden llegar y sus acciones van a estar más impulsadas por las emociones que por el razonamiento (cuanto más pequeños más aún). Como adultos debemos responder con serenidad, respeto, educación y las ideas claras, pues somos su ejemplo y de nosotros irán aprendiendo.

- Límites claros, concisos, previamente pactados y con las consecuencias explicadas.

- Consecuencias razonables con la situación y siempre debemos cumplirlas.

- Siempre, con respeto y educación, sin gritar, siendo firmes a las decisiones que tomamos.

- Las alternativas son muy útiles y ayudan a tu hijo a razonar, además es una forma de comunicaros muy eficiente y educativa, buscar soluciones juntos es una buena forma de compenetraros y hacerle participe en las decisiones, lo que para él será muy valioso.