Evidencias científicas: Neuropsicología y Psicofisiología

"Si tuviéramos presente la relación entre nuestro cerebro y el resto del cuerpo, seríamos más conscientes de cómo repercuten nuestros pensamientos, emociones y actitudes en la fisiología de nuestro organismo."

"Nuestra mente es como el interior de un árbol, guarda toda la información que nos hace ser nosotros. La forma en la que nuestra mente se organiza, recuerda y siente, se reflejará en el exterior."

Attentmind.

Actualmente, gracias a las técnicas de neuroimagen y a los múltiples avances en medicina, estamos viviendo una época de descubrimientos, una época de conocimiento científico nunca vista.

Podemos observar qué pasa en nuestro cerebro, cómo este se relaciona con el resto del organismo, qué elementos interfieren en su funcionamiento y de qué forma nosotros mismos tenemos poder para prevenir ciertos problemas de salud graves.

Los estudios científicos sobre la Atención Plena no han dejado de emerger estos últimos años, apoyándose en estas técnicas se ha podido comprobar de una manera objetiva los múltiples beneficios que aporta su práctica.

A continuación voy a explicaros de forma resumida y fácil de leer, las repercusiones neuronales que conlleva el entrenamiento en Atención Plena:

  • Entrenar la atención mantenida repercute en el funcionamiento del córtex prefrontal, fomentando una mayor activación y mejora. Esta parte de cerebro es la encargada de llevar a cabo las funciones ejecutivas, tales como la planificación, toma de decisiones, autocontrol y la gestión emocional racional.

  • La meditación es una de las técnicas usadas en el Mindfulness porque nos ayuda a mantener la atención, a centrarnos en un pensamiento, sentimiento o sentido (vista, olfato, interocepción...). "No dejamos la mente en blanco, rompemos la cadena de pensamientos para centrarnos en un solo estímulo ya sea interno o externo). La meditación nos permite abrir nuestra mente, mejorar la aceptación y poder poner en marcha las actitudes básicas para la Atención Plena (en el apartado anterior explico estas actitudes).

  • Las habilidades que adquirimos con su práctica nos permiten aumentar nuestras actitudes positivas y con ello mejorar nuestra gestión emocional. La amígdala es una región cerebral situada en el sistema límbico, se encarga de reaccionar ante estímulos adversos, digamos que es nuestro mecanismo de defensa y la encargada de activar conductas o reacciones más impulsivas. Sin embargo, nuestro córtex prefrontal, que está conectado con este sistema límbico, es el "más adulto", se encarga de darle un significado racional y coherente a la relación entre la emoción sentida y la situación. Al aumentar nuestra activación frontal con todas las técnicas de la atención plena lo que estamos haciendo es mejorar nuestras habilidades y la forma de reaccionar ante los estímulos de nuestra vida (ámbito laboral, relacional: familia, amigos, pareja, hijos...).

  • El nervio vago, relaciona nuestro corazón y cerebro de forma fisiológica, se ha demostrado que al aumentar nuestro bienestar a través de la meditación y el fomento de actitudes positivas, se fortalece y de esta manera ayuda a nuestro corazón a tener una presión sanguínea y ritmo cardíaco adecuados.

  • La meditación y un estilo de vida saludable aumentan la producción de la enzima telomerasa que contribuye frenando el acortamiento de los telómeros. Los telómeros son compuestos del ADN situados en los extremos de los cromosomas y su longitud está relacionada con el envejecimiento celular, es decir, al meditar y seguir hábitos saludables estamos aumentando la longevidad de nuestros telómeros y con ello, la longevidad celular.

  • El cortisol es la hormona del estrés, niveles elevados de esta hormona durante un tiempo prolongado conllevan un desastre en términos fisiológicos (depresión del sistema inmune, aumento de la presión arterial, disminución de la densidad ósea y muscular, degradación de las neuronas del hipocampo y disminución de los niveles de progesterona). La práctica de la atención plena aumenta nuestros recursos de afrontamiento, además de mejorar el manejo emocional y las actitudes, con esto lo que conseguimos es fortalecer nuestro sistema de respuesta ante demandas, tanto externas como internas, disminuyendo enormemente el malestar ante la respuesta del estrés, sabiendo manejar de forma más adecuada situaciones que pueden venir unidas a una elevada carga mental.

Mi intención ha sido mostraros de la forma menos técnica posible y bastante amena, algunos de los múltiples beneficios objetivos a nivel neuronal y hormonal.

Todo en nuestro cuerpo está completamente conectado, nuestros niveles de los neurotransmisores: (serotonina-dopamina-oxitocina) regulan muchos de nuestros sistemas corporales, estos neurotransmisores se relacionan con la felicidad, el placer y el amor respectivamente. Nosotros los segregamos, por lo que si nuestro cerebro se encuentra saturado, no siente calma, paz y bienestar, no vamos a poder aumentar su producción y con ello no aumentaremos nuestros niveles de satisfacción vital.

Espero que este breve resumen sobre neuropsicología os haya gustado, hay múltiples estudios, investigaciones y páginas dedicadas a explicar detenidamente todos los beneficios encontrados con la práctica en Atención Plena, pero mi finalidad en esta web es guiaros de una forma breve pero precisa en este camino tan maravilloso.

En el taller "Primeros Pasos en el Mindfulness" dedico un espacio a la explicación de las repercusiones neurológicas y fisiológicas que se obtienen con su práctica:

A continuación tenéis un video en el que Barbara Fredrickson explica que repercusiones tienen las emociones positivas en nuestro organismo, más concretamente la función del nervio vago y su conexión con el cerebro y el corazón.

"Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas; es menester hacerlas vibrar con la emoción de lo nuevo e infundirles nobles y elevadas inquietudes." Santiago Ramón y Cajal

"Todo en nuestro cuerpo está conectado, una red perfecta de circuitos y señales." Somos la unión de pensamientos, sensaciones y percepciones.

Nadie se cuestiona la importancia de cuidar nuestro cuerpo físico, los beneficios de llevar unos hábitos de vida saludables (alimentación, ejercicio...). Pero ¿Cuántas veces nos cuestionamos la importancia de mantener una correcta salud mental? Debemos darle la importancia que requiere a nuestro cerebro, debemos atender sus necesidades, intentar aumentar sus capacidades y aprender a mantener una correcta actitud. De nada vale querer hacer ejercicio si no tenemos desarrollada la motivación para poder llevarlo a cabo, de nada vale querer empezar a comer bien si compensamos nuestros nervios o síntomas ansiosos con alimentos insanos.

PRIMERO DEBEMOS EMPEZAR POR CUIDAR NUESTRA ACTITUD Y MEJORAR NUESTROS RECURSOS PERSONALES, para ello, debemos prestar atención a nuestro cerebro, cuidarlo y mejorarlo. Gracias a la plasticidad nuestro cerebro siempre puede seguir aprendiendo, aprender a mantener una correcta salud mental nos ayuda a PREVENIR muchas alteraciones y psicopatologías, además de somatizaciones y problemas fisiológicos.

Los sentimientos, pensamientos y conductas REPERCUTEN en nuestro cuerpo de forma inmediata. La conexión entre cerebro y mente es continua y recíproca. Sabemos muy bien que para mover un brazo o para hablar nuestro cerebro debe mandar una señal a la zona requerida. Pero... de lo que no somos tan conscientes es de que:

Cuando sufrimos estrés (por poner un ejemplo)...nuestro cerebro manda señales al resto del cuerpo a través de sus neurotransmisores que ordenan la liberación de cortisol (lo que a largo plazo puede reducirse en ciertas somatizaciones: dolores musculares, problemas intestinales y un largo etcétera). Igualmente, cuando sentimos emociones positivas nuestro cerebro segrega ciertos neurotransmisores o se encarga de la liberación de ciertas hormonas que fortalecen nuestro sistema inmunológico, reducen la frecuencia cardiaca, mejoran el flujo sanguíneo y un largo etcétera también (esta vez en positivo) Por lo que...si, tus emociones afectan a TOOOOODO tu cuerpo, de la cabeza a los pies. Si, tu estado de ánimo repercute en todo (estados sueño-vigilia, percepción, memoria, atención...). Y si, se pueden aprender a mejorar las actitudes para que tu estado de ánimo mejore y tu cuerpo te lo agradezca.