Relaciones

Como ya comenté la semana que hablamos de la gratitud, las relaciones y el apoyo social son fundamentales para nuestro bienestar. Sentirnos arropados y acompañados en nuestra vida nos aporta seguridad, fortalece nuestros recursos sociales y aumenta nuestra autoestima. Es cierto que no debemos arrojar la capacidad de valorarnos en los demás o que nuestra autoestima dependa de nuestras relaciones, pero también es cierto que una dosis de valoración externa (siempre constructiva, con un fin positivo y de ayuda)y el sentimiento de compañía o la tranquilidad de tener a alguien en quien confiar y con quien puedas contar es más que saludable y necesario.

Debemos tener muy en cuenta que para conseguir mantener una buena relación hemos de empezar por centrarnos en nosotros mismos, por ejemplo, si nosotros solemos ser egocéntricos, dedicar las conversaciones con los demás a hablar sobre uno mismo, transmitimos negatividad o desgana, no influimos de forma positiva a la otra persona, no aportamos nada o lo que aportamos es mínimo o no dedicamos tiempo a cuidar esa relación, lo más probable es que no consigamos mantener estas relaciones positivas o ni tan si quiera comenzarlas.

Como ya comentaré más adelante cuando me dedique a hablar sobre ciertos aspectos de los niños y su educación, “para poder enseñar debemos aprender” y lo mismo pasa aquí “para poder tener buenas relaciones nosotros también debemos aportar”. Hay muchos tipos de relaciones (de amistad, de pareja, familiares, laborales…) pero todas estas relaciones, para que sean positivas y beneficien a las partes interesadas, deben asentarse sobre la base de ciertos valores o principios, sobre ellos hablaremos esta semana.

“Como si de un pequeño ecosistema se tratase, para que una relación funcione todas las partes implicadas deben aportar de forma que se consiga un equilibro entre lo que das y lo que recibes” Si, no siempre estamos en este equilibrio, hay momentos en los que uno tiene que aportar más o quizás la otra parte en esa etapa no puede hacerlo. Lo importante es que a niveles generales ese equilibro sea mantenido en el tiempo.

Y muchos pensarán, esto ya lo sé. El problema surge cuando no nos damos cuenta de la importancia de cuidar y mejorar nuestro entorno social, la relación con nuestra pareja, nuestros hijos o padres, nuestros amigos o incluso con el frutero al que vemos cada semana. Ya hablaremos en otra ocasión de las relaciones tóxicas y de cómo nos afectan en nuestra vida diaria pero también es importante darse cuenta de que la gran parte de las relaciones que tenemos las elegimos nosotros mismos, si nosotros no nos sentimos bien o no estamos haciendo las cosas bien, ¿cómo nos vamos a rodear de personas que nos aporten bienestar?

Te ofrezco realizar un ejercicio de autoconocimiento personal para valorar tus relaciones:

Piensa sobre el tiempo que dedicas a tus relaciones (si es suficiente, excesivo o mínimo), sobre el tipo de relaciones que mantienes (¿te ayudan a progresar?¿son positivas?¿te aportan bienestar?) y finalmente, anota 5 cosas que te ayudarían a mejorar estas relaciones (por ejemplo, llamar una vez a la semana a mi tía que siempre ha estado pendiente de mí, preguntarle a mi pareja o mis hijos qué tal el día, ser agradable con la persona que me atiende en el super, tener un detalle con un amigo que siempre se ha portado muy bien conmigo…)

Para terminar quería hacer un último apunte sobre el tiempo “excesivo”: preocuparse por los demás, ayudarlos y apoyarlos es maravilloso, pero cuidado, si nos dejamos de lado a nosotros mismos llegará un punto en el que seamos incapaces de aportar nada positivo a los demás. Recuerda: "Para poder enseñar, debemos aprender. Para poder cuidar, debemos cuidarnos. Y para poder apoyar a los demás debemos primero apoyarnos a nosotros mismos."

Cualquier tipo de relación se asienta sobre una base de valores y principios, cuando no se ha dedicado tiempo a cuidar estos valores ni se les ha prestado la suficiente atención, la relación se derrumba estrepitosamente. Aquí te dejo ciertos aspectos que en mi opinión son fundamentales para lograr una buena y duradera relación:

  • EQUILIBRIO (reciprocidad a lo largo del tiempo, dar pero también recibir)

  • RESPETO (absolutamente necesario en todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida)

  • CONFIANZA (imprescindible para crear un buen lazo, obviamente no todas las relaciones que mantenemos requieren la misma confianza, pero es completamente necesaria para las relaciones cercanas y afectivas)

  • EMPATÍA (apoyar a los demás requiere aceptar su punto de vista, ofrecer lo que la otra persona necesita, quizás solo necesita un hombro en el que apoyarse o una mente que sea capaz de escuchar sin juzgar, empatizar significa intentar comprender a la otra persona y es fundamental para obtener relaciones positivas)

  • TIEMPO (no es la cantidad de tiempo, sino la calidad de este. Nuestro tiempo es limitado, nuestras vidas ajetreadas y en muchas ocasiones no podemos dedicar el tiempo que quisiéramos a ciertas personas, esforcémonos por que sea de calidad)

  • GENEROSIDAD (ayudar o aportar por el siempre echo de querer hacerlo, ser generoso en nuestras relaciones no solo beneficia a la otra persona, empieza beneficiando a uno mismo)

Y pasan los años y todo cambia, cambia la forma de mirar, de hablar y hasta de recordar.

  • Has cambiado, antes no eras así.

➡️Si, he cambiado, por que la gente cambia, evoluciona, aprende y modifica creencias o actitudes. Se llama crecimiento, y este crecimiento no es solo físico durante la infancia y primera adolescencia, este crecimiento también es mental. Y este último se produce durante toda nuestra vida y eso nos hace cambiar, crecemos con un nuevo trabajo, con la ma-paternidad, con una pérdida, con una nueva ideología o estilo de vida...cambiamos, evolucionamos.

  • Te querré siempre, para el resto de mis días, pase lo que pase.

➡️No, me quieres ahora, y eso es lo que importa, porque estoy feliz a tu lado, porque me gusta compartir mi vida contigo, porque me gusta tu compañía, tu calor y tus caricias. Porque no se que será mañana, pero se que hoy estás aquí conmigo y eso me hace sonreír, por dentro y por fuera.

  • No podría vivir sin ti, eres mi media naranja.

➡️Yo soy una naranja entera 🍊 con todas sus vitaminas. Viviría sin ti, pero no de esta forma y me gusta vivir así, contigo. Si te vas o me dejas, sentiría un gran vacío, porque ahora, en mi presente, formas parte de mi vida, pero no me moriría, me repondría con esfuerzo y con trabajo, pero dolería, dolería mucho, porque eres parte de mi mundo y de mi vida y me encanta estar contigo.

La forma en la que nos expresamos tiene un gran impacto en nuestro comportamiento. Para mí, tener claros estos tres puntos en una relación es clave para conseguir el equilibrio, para comprender la importancia del presente, el respeto que debe mantenerse y el cuidado que debe ofrecerse.