Sueño

Se acerca el veranito y solemos disminuir nuestras horas de sueño, nos solemos acostar más tarde y aprovechar más el día y he pensado que sería interesante hablar de la importancia de mantener una correcta higiene del sueño (incluyendo la siestecita).

¿Para qué dormimos? ¿Podemos estar sin dormir? ¿Cuál es el límite de privación del sueño que podemos soportar? ¿Podríamos morir si no dormimos? Han sido muchas explicaciones teóricas y no tan teóricas que han intentado responder a estas preguntas y hoy en día tenemos bastantes respuestas pero seguimos encontrando grandes enigmas en torno a esta función tan esencial.

Y esto sin entrar en temas de sueños…porque muchos teóricos han intentado desvelar los misterios que engloban los sueños (como Sigmund Freud y su famoso libro: “La interpretación de los sueños”, todo un clásico) y el porqué de estos sueños, cuál es la finalidad de ellos, cómo se producen y para qué…algunos de estos misterios se han ido desvelando gracias a las técnicas de neuroimagen aunque comparado con los avances en otros ámbitos, estas desvelaciones han sido bastante escasas. El significado y la función de los sueños sigue siendo un misterio pero ya tenemos bastante evidencia sobre la función de dormir y porqué lo necesitamos.

Cuando dormimos, nuestro cerebro aprovecha para organizar, limpiar, reparar, reforzar, oxigenar, memorizar y asimilar sin distracciones, en silencio y con calma. Los científicos afirman con grandes pruebas a sus espaldas que no dormir puede producir grandes efectos adversos en nuestra salud como alteraciones hormonales, psicológicas, cardiovasculares, inmunológicas, respiratorias…(diabetes, hipertensión, problemas de atención, disminución del rendimiento, problemas de memoria, dificultades en la planificación o toma de decisiones, déficits en la percepción y sistemas sensoriales…)

Pero ¿cuál es el límite? bueno, en humanos experimentar de esta manera no sería ético, el record Guiness de permanencia en vigilia lo tiene Randy Gardner, un estudiante estadounidense que en 1963 decidió permanecer despierto para un trabajo sobre el sueño, aguantó 11 días (264 horas). No le pasó nada sumamente grave, o al menos no encontraron nada en esa época que pudiera recuperarse de nuevo con el descanso. Pero en varias investigaciones con ratas, estas no tuvieron tanta suerte de poder “rendirse y dormir” y murieron de sueño.

Lo que tenemos muy claro es que las personas con problemas de sueño (insomnio, apneas del sueño, despertares nocturnos, narcolepsia, alteraciones del ritmo circadiano: jet-lag, o parasomnias) presentan numerosos problemas psicológicos y físicos, estados de ánimo depresivos y/o ansiosos, problemas de concentración y rendimiento y graves dificultades en realizar las tareas diarias, entre otros muchos. Por ello, dedicar tiempo a dormir es más que saludable, ES NECESARIO.


Cuatro fases del sueño que funcionan en forma cíclica, cada ciclo unos 90 minutos y se repite unas 4 o 5 veces a lo largo de la noche:

- N1 (NREM): adormecimiento, unos minutos.

- N2 (NREM): sueño ligero (si te despiertan dices que no estabas dormido), el tono muscular, la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca van decreciendo. Se pueden experimentar ensoñaciones cortas y conceptuales, no emocionales.

- N3 (NREM): sueño de ondas lentas o sueño profundo (difícil despertar, si te despiertan muestras desorientación)

después de la fase N3 se vuelve a la N2, a veces a la N1 y pasamos a la fase:

- REM (Movimientos Oculares Rápidos): sueño paradójico, ausencia de tono muscular y movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados (si te despiertan serás capaz de indicar que estabas soñando y contar incluso el sueño, además enseguida te sentirás despejado y alerta). Los sueños suelen ser de carácter narrativo, vívidos, con personales, espacios y sensaciones alucinatorias.

En las fases NREM el metabolismo cerebral disminuye, las tasas cardíaca y respiratoria son bajas y regulares. Esto se revierte durante la fase REM, en donde aumenta la tasa cardíaca y respiratoria, la tensión arterial y se producen erecciones parciales del pene y tumefacción del clítoris (sin la necesidad de soñar con sueños eróticos).

Procesos y sistemas que intervienen:

- Proceso Homeostático: La adenosina se acumula durante la vigilia y se degrada durante el sueño. (el Prosencéfalo Basal, Núcleo tuberomamilar del hipotálamo impulsan la vigilia y el Núcleo Ventrolateral del área preóptica del hipotálamo induce el sueño). La cafeína o teofilina bloquean los receptores de adenosina de este último núcleo impidiendo la inducción del sueño.

- Proceso Circadiano: La melanopsina se produce a través de los ritmos circadianos que funcionan con el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, reciben señales de luz u oscuridad a través de los fotorreceptores situados en nuestros ojos. La melatonina se segrega de noche por la glándula pineal y se inhibe de día. La administración de esta última se utiliza a menudo para producir somnolencia.

La complejidad del sueño demuestra su importancia.